Ruta ornitológica por el Monte del Pilar

 

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El inicio de la ruta comienza una vez pasado GREFA. En este claro con pinos aislados, cercana aún a los edificios, se pueden observar aves acostumbradas al ser humano como la paloma torcaz o la urraca. También es posible encontrarse con la asustadiza abubilla camuflada en el suelo.

 

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Continuando por el camino paralelo al río, si miramos a la derecha nos encontramos con un terreno abierto desde el que se pueden avistar a las rapaces en vuelo. Veremos pasar al busardo ratonero, al milano real o al milano negro. Otras aves grandes como la cigüeña blanca, que habita en GREFA, puede aparecer planeando cerca de su nido. En época migratoria se observan las bandadas de grulla común volando en V.

 

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Si miramos hacia la izquierda, en este tramo la vegetación en la orilla del río se compone principalmente de zarzamoras y pinos. Por el tronco de estos árboles es frecuente ver al trepador azul picoteando la corteza en busca de larvas y al pequeño mito entre las ramas, inconfundible por su pequeño cuerpo y su larga cola.

 

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Después de dejar atrás el puente de madera nos encontramos con una densa vegetación, formada por pinos, encinas y alcornoques. Entre las altas copas de los pinos se observa el carbonero común y el carbonero garrapinos, que se mueven en grupos por el entramado de ramas emitiendo un reclamo muy característico de los páridos.

 

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Siguiendo el cauce del arroyo, la vegetación cambia bruscamente y pasa a ser un bosque de ribera, formado por fresnos, chopos y sauces, además de gramíneas y juncos churreros. Sobrevolando las zonas embarradas cazando insectos podemos ver a la golondrina común en verano. Es común ver grupos de fringílidos, tales como verdecillos, jilgueros y pinzones vulgares.

 

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En este punto cruzaremos a la otra orilla. Aquí la abundante vegetación ribereña sirve de alimento y refugio para el mosquitero común, que se mueve entre las zarzamoras, y el mirlo común, correteando entre los arbustos o subido en las ramas bajas de los chopos.

 

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Ya en la otra orilla, regresamos al pinar y encinar característico. Trepando por el tronco de los árboles encontramos al agateador común. En los caminos es muy frecuente ver al petirrojo europeo dando saltitos por el suelo, curioseando a los visitantes del Monte. De aspecto y carácter parecido tenemos al colirrojo tizón, fácil de distinguir por su cola roja visible en el vuelo.

 

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Al llegar de nuevo al puente de madera, hay que detenerse a mirar las copas de los pinos y las ramas de las encinas para observar al herrerillo común y al herrerillo capuchino, de la familia de los páridos.. En primavera y otoño se escucha al pito real emitiendo reclamos ruidoso parecidos a un relincho.

© 2018 

Todas las imágenes de aves han sido cedidas por Juan Antonio Carnicero Fradejas, Raúl del Toro (Autillo europeo) y Pablo Caladrón (Vencejo común)


 

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